SECCION DOCTRINA

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LA NECESIDAD DE PENSAR EL DERECHO

Esteban Ortiz Mena

Nuestra profesión se basa en el constante estudio. Buenos abogados contribuyen a hacer buenos jueces y a que estos hagan buenas sentencias y al revés, por supuesto. Y es que el diálogo, el debate, ayuda para descubrir nuevos puntos de vista, matices muchas veces insospechados, aspectos del problema que de otro modo hubieran quedado en la penumbra, cuyo intercambio entre las partes contribuye decisivamente a afinar el razonamiento, a profundizar en el análisis de las implicaciones del problema y, por supuesto, a orientar la solución en un sentido determinado.

Todo diálogo, el que mantenemos, formal o informal, bilateral o multilateral, contribuye a hacer Derecho. Nace del debate y del estudio constante y nosotros, creo yo, tenemos que estar dispuestos a estudiarlo. Porque el momento en el que el abogado se deja llevar por la comodidad y la practicidad, que no la reprocho, nos vemos abocados a un estatismo que genera que el Derecho no evolucione. Nosotros tenemos la responsabilidad profesional de aportar, no sólo a la solución de los conflictos que llevamos, sino también al desarrollo y evolución de una ciencia.

El Derecho no es una verdad revelada; no se descubre de pronto en virtud de iluminación alguna; se logra con esfuerzo y con esfuerzo colectivo a partir de la interacción constante de todos los individuos que comparten el cuerpo social, que, por lo demás, cambia cada día.

Creemos efectivamente que este es el motivo para impulsar temas académicos: ser un centro de referencia para el estudio del Derecho.

El Derecho es cambiante, evoluciona, porque la vida y las circunstancias son múltiples. Son la experiencia y los avatares diarios los forjadores de Derecho y nosotros debemos comprometernos con esta evolución, estudiando. Es necesario comprometernos a pensar el Derecho. No es lo mismo Derecho que ley, y saber de ley no es lo único que hace a un buen abogado.

El abandonar las banderas del Derecho para pasarse a las de la ley es, en efecto, muy rentable; pero el tiempo ha puesto de manifiesto el riesgo de sus consecuencias imprevistas porque el Derecho solo puede manejarse con la cabeza, combinando la inteligencia y el sentimiento de justicia; en tanto que las leyes como mejor se manejan hoy es con máquinas infinitamente más rápidas y más precisas que los hombres. De esta manera mientras que los juristas siguen siendo imprescindibles, los abogados (positivistas) están siendo sustituidos – o mejor dicho- ya lo han sido, por máquinas.

Parecería que la insistencia en los temas académicos puede ser una pérdida de tiempo. Pero el abogado, al momento de emprender en una profesión social, asumió un compromiso no sólo consigo mismo, sino con la sociedad y sobre todo con el Derecho.

La responsabilidad del abogado está en mantenerse actualizado, en estudiar el Derecho. En aportar al Derecho y a su profesión con inteligentes soluciones para cooperar con el resto de la sociedad.

El Colegio de Abogados de Pichincha ha visto la necesidad de crear un espacio con el fin de que los juristas ecuatorianos encuentren un medio para poder expresar sus criterios expresados en artículos de opinión y ensayos jurídicos. Queremos que esta “sección doctrina” sea una herramienta eficaz de consulta y estudio permanente para el profesional a través de nuestra página web (www.colabpi.pro.ec) y el boletín.

Por eso, se hace una invitación cordial a todos los abogados que deseen colaborar con las publicaciones del Colegio de Abogados enviando trabajos jurídicos para que sean publicados. El interesado podrá mandar al Colegio de Abogados de Pichincha en formato word o a eortiz@mail.colabpi.pro.ec.

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